Publicado el Sábado, 13 de agosto de 2011

Investigan un colegio de Rosario en el que habrían atado a un chico que era “inquieto”



La madre de un chico de siete años, alumno de segundo grado del Colegio Alemán de Rosario, denunció ante el Ministerio de Educación de la provincia que su hijo fue atado a una silla por un directivo de la institución, a lo largo de una hora de clase, porque “no se quedaba quieto”.

Tras el hecho, la madre del alumno mantuvo una reunión con autoridades del establecimiento en la cual le plantearon que no se trató de un castigo para inmovilizarlo, sino de una “práctica pedagógica” sobre el uso del cinturón de seguridad.

Pero a pesar de esa explicación, la madre del menor pidió a través de una carta documento que el profesor que en ese momento estaba al frente del aula sea removido.

El responsable del Servicio Provincial de Enseñanza Privada, Germán Falo, dijo en declaraciones al diario La Capital de esta ciudad que “se está tratando de aclarar lo que sucedió”, y agregó que “el objetivo es resolver el problema”.

“Estamos haciendo una investigación pero no hay una posición tomada. El tema tiene muchas aristas y es complejo”, remarcó el funcionario.

La presentación que generó el escándalo fue realizada la semana pasada por Cristine Coelho, la mamá de un nene de 7 años que va a segundo grado y desde 2009 estudia en la Escuela Goethe Rosario, ubicada en la calle España al 400 de esta ciudad, adonde también acude su hijo más chico.

“No me interesa provocarle un daño al colegio. Nunca me enfrenté a una institución. Pero quiero proteger a mis hijos y a los otros nenes para que no vuelva a pasar lo mismo”, señaló la mujer -de nacionalidad brasileña, 37 años y viuda- en declaraciones citadas por el diario rosarino.

Según su relato, la primera vez que su hijo mayor mencionó haber sido atado en el aula fue en las vacaciones de invierno durante una cena familiar.

“Estaban conversando sobre las travesuras que todos hacían de chicos en la escuela y él dijo, como al pasar, que lo habían amarrado para que se quedara quieto. Pensé que lo estaba inventando”, contó la mujer.

Luego, el jueves 21 de julio, cuando fue a buscarlo al cumpleaños de un compañerito, otras madres se acercaron y le revelaron que varios chicos habían comentado el incidente.

“¿Qué pasó con tu nene que lo ataron a una silla? ¿Qué iniciativa tomaste?”, contó Coelho que le preguntaron las otras madres, ante lo cual -según contó la mujer- sufrió “un shock”. Esa noche, según indicó, el nene le contó que la situación había ocurrido mientras una maestra reemplazante les daba clase de lengua.

“En el colegio ya saben que él es un chico hiperactivo, rebelde, charlatán y muy inquieto. Ese día, como no se quedaba sentado, entró un directivo que estaba supervisando la clase y lo ató con una soga al respaldo de la silla”, detalló Coelho. Según su relato, al nene le quedaron los brazos libres y permaneció así el resto de la hora: “Los otros compañeritos se acercaban para ver si era cierto. Algunos lo miraban asustados, otros riéndose. El jura que cuenta la verdad y dice que se sintió muy invadido”.

La madre del nene, al día siguiente, fue al colegio acompañada de un conocido que es abogado y se reunió con la directora del nivel primario y una psicóloga de la institución. “Ellos dicen que no fue en una clase de lengua sino de idioma alemán. Me explicaron que los chicos estaban conversando de las vacaciones y el profesor quiso enseñarles que tenían que viajar en el asiento de atrás. Y darles un ejemplo sobre cómo usar el cinturón de seguridad”, remarcó la mujer.

El chico, en cambio, contó que el docente mencionó que la soga era “como un cinturón de seguridad”. Pero que no lo hizo en el contexto de una clase sino para impedir que siguiera moviéndose. Disconforme con la respuesta, el jueves de la semana pasada Coelho expuso el caso ante el Ministerio de Educación y un día después elevó una carta documento a la escuela a la que asisten sus hijos, en la que objeta la “actitud arbitraria y fuera de toda lógica institucional” de amarrar al niño.

Vía: Uno Santa Fe.



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